
Maldiciones Generacionales
Existen 2 tipos de personas: aquellos que deciden vivir bajo la voluntad de Dios, y están aquellos que deciden vivir bajo los placeres del mundo. Así como las bendiciones siguen a las personas y acompañan a los hijos, y así, a los hijos de sus hijos, así también las maldiciones siguen a las personas y continúan aún si ya no están en este plano terrenal, hasta la tercera y cuarta generación.
Podemos evidenciar, que esas maldiciones generacionales conllevan consecuencias:
1. Perseguirán hasta la tercera y cuarta generación, esto como castigo a quienes aborrecen a Dios.
Porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses. Extiendo los pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia de los que me rechazan queda afectada, hasta los hijos de la tercera y la cuarta generación. (Éxodo 20:5)
2. Castigo por la maldad de sus padres.
El Señor es lento para enojarse y está lleno de amor inagotable y perdona toda clase de pecado y rebelión; pero no absuelve al culpable. Él extiende los pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia se ve afectada, hasta los hijos de la tercera y la cuarta generación. (Números 14:18)
Los efectos del pecado se transmiten de una generación a otra (Generaciones que cometen los mismos pecados)… Su palabra nos dice: No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses. Extiendo los pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia de los que me rechazan queda afectada, hasta los hijos de la tercera y la cuarta generación. (Deuteronomio 5:9)
Si las consecuencias del pecado se extienden hasta cuatro generaciones, ¡el amor y la misericordia de Dios llegan hasta mil generaciones!... Pero derramo amor inagotable por mil generaciones sobre los que me aman y obedecen mis mandatos. (Éxodo 20:6)
A través del arrepentimiento hay cura, esto por medio de la salvación que Jesús nos dio.
Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado! (2 Corintios 5:17)
Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús; (Romanos 8:1)
Identificando los pecados
Hay pecados específicos en nuestra familia, como son: infidelidad, adulterio, fornicación, practicas de brujería, adicciones (alcoholismo, droga), mala administración del dinero, desinterés por la vida, idolatría, depresión, suicidios, agresividad, maltrato, entre muchas otras que incluso nosotros venimos arrastrando. En este punto, debemos como primera medida admitir que somos malos de nacimiento, y que desde antes de nacer ya había pecado en nosotros. Partiendo de aquí, identificar cuales son esas conductas pecaminosas y como están influyendo en mi linea generacional.
Para romper las maldiciones generacionales debemos:
- Creer en Jesús
- Tener fe en Él
- Arrepentirnos de nuestros pecados y de los que vienen en mi linea generacional
- Vivir en obediencia
- Perdonar (a quien abrió la puerta) trae libertad
- Mantenernos firmes
Hay promesa en Su palabra: Pero derramo amor inagotable por mil generaciones sobre los[a] que me aman y obedecen mis mandatos (Éxodo 20:6). A través de mi se marca una nueva generación.

Conocer todo esto, me permite saber el ¿Cómo orar? y ¿Por qué orar? de manera especifica. Sabiendo que desde la intimidad el Señor me da revelación y sabiduría para saber como enfrentar esta batalla. y así, saber que:
- Debo orar por mi matrimonio (Si estas casado) ya que al momento de dar ese paso, somos una sola carne y puede ser una puerta para que el enemigo quiera entrar, esto dependiendo de como estemos espiritualmente (influencias de demonios por pornografía, masturbación, infidelidad...)
- Buscar la verdad en lo intimo.
- Purificación (Lo hace el Espíritu Santo)
- Un corazón limpio (Se lo pedimos al Padre) que sea sensible a los ambientes que Dios me lleva, siendo amable, integro, bondadoso...
- Ponernos a cuenta con Dios (Limpio de pecado) para que haga Su obra en mi.
Sabemos que seremos probados (nuestro ego y orgullo), tenemos que ser humildes y esperar en Dios. Pero mientras esperamos, hay que edificar los muros, hacer vallados, ser vigía de las murallas. Entregar al Señor cada una de mis areas y caminar en obediencia.

Tengamos en cuenta:
1. Identificar la maldición para asi poder cerrar puertas: Si esta vino como consecuencia de una práctica contraria a lo que Dios ha establecido, lo primero que debemos hacer es dejar de hacer aquello que está fuera de la voluntad de Dios y renunciar a esta actividad o practica que nos lleva a caminos de mal.
2. Saber que todo maldición fue vencida en la Cruz: "Cristo nos rescató de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: Maldito todo el que es colgado de un madero." (Gálatas 3:13)
3. En el Nombre de Jesús podemos romper toda maldición: "Por lo tanto, Dios lo elevó al lugar de máximo honor y le dio el nombre que está por encima de todos los demás nombres para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para la gloria del Dios Padre." (Filipenses 2:9-11)
4. Dios rompe toda maldición: Busque agradar a Dios, vivir conforme a su buena voluntad. Lea la Biblia y desarrolle una vida de oración. La palabra de Dios es alimento para nuestro espíritu, ella nos fortalece y es luz para marcarnos el camino por donde debemos caminar.
5. Declarar que pertenecemos a Cristo: Declare con sus labios que su vida y su familia le pertenecen a Jesucristo. Usted fue comprado por el mayor precio que se podía dar en el universo, la sangre del Hijo de Dios. Si usted recibió a Cristo Jesús en su corazón, Él es el dueño de su vida y la maldición no tiene autoridad sobre usted. Su vida y su familia están guardas en Cristo Jesús. "De modo que si alguno esta en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2 Corintios 5:17)